martes, 25 de noviembre de 2014
Las soldaderas de la Revolución Mexicana
La historia oficial las borra, Pancho Villa las odiaba, y a pesar de deberles batallas importantes, nunca dejó que trascendieran sus nombres, tenía el sueño de un ejército masculino, y fue responsable, además, del fusilamiento de 90. Algunas fueron acompañando a sus maridos, iban antes a prender el fuego, preparar la comida, otras fueron enfermeras. Pero también las hubo, y muchas, mujeres independientes que querían hacer la Revolución. Con Zapata llegaron a tener reconocimiento y cargos en el ejército. Ejercieron como espías, mantenían la pólvora seca y lucharon cuerpo a cuerpo. Algunas se trasvistieron para evitar violaciones y abrirse paso en un mundo de hombres, otras llegaron a las milicias secuestradas para ser violadas y utilizadas en tareas domésticas.
Algunas, fueron inmortalizadas en corridas como la Adelita o la Cucaracha.
Elena Poniatowska recupera varios nombres propios y reivindica el lugar de las soldaderas en la Revolución mexicana, revolución que para la autora no podría haberse llevado a cabo sin ellas. Este trabajo es un ensayo que sirve de prólogo al libro fotográfico Las soldaderas. Aquí les dejo la columna radial donde lo reseño.
Algunas, fueron inmortalizadas en corridas como la Adelita o la Cucaracha.
Elena Poniatowska recupera varios nombres propios y reivindica el lugar de las soldaderas en la Revolución mexicana, revolución que para la autora no podría haberse llevado a cabo sin ellas. Este trabajo es un ensayo que sirve de prólogo al libro fotográfico Las soldaderas. Aquí les dejo la columna radial donde lo reseño.
sábado, 8 de noviembre de 2014
Cachilo, el poeta de la calle
Aquí les dejo una columna de agosto de este año sobre Cachilo, el poeta urbano que fue símbolo de resistencia y de contra cultura en Rosario. Sus pintadas con tiza en paredes emblemáticas fueron un retrato de época, y su decisión de vivir en las calles, un símbolo de ruptura con un sistema que no lo respresentaba. Otras percepciones y formas de vida, simple y profundo.
jueves, 6 de noviembre de 2014
WILLIAM BURROUGHS y TRUMAN CAPOTE, la historia de una maldición
En esta columna hablaremos un poco sobre la obra de estos escritores, y especialmente de la maldición de Burroughs sobre Capote, luego de "A sangre fría". Que los hay, los hay...
jueves, 30 de octubre de 2014
viernes, 3 de octubre de 2014
Silvina y Victoria, dos versiones de la vida
Victoria y Silvina Ocampo constituyen por sí mismas, juntas y por separado, un particular e indispensable capítulo de la literatura argentina. En la reconstrucción tan diferente de sus respectivas infancias muestran dos modos de posicionarse en el mundo.
Victoria, la mayor, eligió las memorias, testimonios para construir una imagen de sí al estilo de la literatura testimonial de la que ya había echado mano Sarmiento en sus Recuerdos de Provincia. Al construir su nombre, buscar la exactitud de hechos y mostrar su lugar en el escenario de la historia y del mundo en que le tocó llegar, Victoria se erige como modelo de mujer y escritora para las generaciones posteriores.
Silvina, la menor, elige precisamente el lugar de la minoridad, del margen, del susurro entre silencios. A través de los cuentos de su primer libro, Viaje Olvidado, recrea su infancia en clave de ficción, desfigura, reconstruye, acondiciona un ambiente donde la voz de la infancia (no confundirlo con una escritura infantil) surge desde la inocencia, pero también desde la crueldad.
Victoria escribió una reseña para Viaje Olvidado. No disimuló su sorpresa y su cierta incomodidad al enterarse de que Silvina escribía.
Sólo me queda recomendar que las lean.
Victoria, la mayor, eligió las memorias, testimonios para construir una imagen de sí al estilo de la literatura testimonial de la que ya había echado mano Sarmiento en sus Recuerdos de Provincia. Al construir su nombre, buscar la exactitud de hechos y mostrar su lugar en el escenario de la historia y del mundo en que le tocó llegar, Victoria se erige como modelo de mujer y escritora para las generaciones posteriores.
Silvina, la menor, elige precisamente el lugar de la minoridad, del margen, del susurro entre silencios. A través de los cuentos de su primer libro, Viaje Olvidado, recrea su infancia en clave de ficción, desfigura, reconstruye, acondiciona un ambiente donde la voz de la infancia (no confundirlo con una escritura infantil) surge desde la inocencia, pero también desde la crueldad.
Victoria escribió una reseña para Viaje Olvidado. No disimuló su sorpresa y su cierta incomodidad al enterarse de que Silvina escribía.
Sólo me queda recomendar que las lean.
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