Nada mejor que un fragmento de la introducción a esta excelente obra de Gerda Lerner, para abrir el apetito por leerla, degustarla, discutirla...
La creación del patriarcado
Introducción
La Historia de las mujeres es indispensable y básica para lograr la emancipación de la mujer. Esta es la convicción a la que he llegado, basándome en la teoría y en la práctica, después de veinticinco años de estudiar, escribir y enseñar Historia de las mujeres. El argumento teórico se tratará ampliamente en este libro; el argumento práctico nace de la observación de los fuertes cambios de conciencia que experimentan las estudiantes de Historia de las mujeres. Esta transforma sus vidas. Incluso un breve contacto con las experiencias de las mujeres del pasado, como el de un cursillo de dos semanas o en un seminario, ejerce un profundo efecto psicológico entre las participantes.
Y sin embargo, la mayor parte de las obras teóricas del feminismo moderno, desde Simone de Beauvoir hasta el presente, son ahistóricas y han descuidado los estudios históricos feministas.
(...)
Construir la Historia es, por otro lado, una creación histórica que data de la invención de la escritura en la antigua Mesopotamia. Desde la época de las listas de los reyes de la antigua Sumer en adelante, los historiadores, fueran sacerdotes, sirvientes del monarca, escribas y clérigos, o una clase profesional de intelectuales con formación universitaria, han seleccionado los acontecimientos que había que poner por escrito y los han interpretado a fin de darles un sentido y un significado. Hasta un pasado reciente, estos historiadores han sido varones y lo que han registrado es lo que los varones han hecho, experimentado y considerado que era importante. Lo han denominado Historia y la declaran universal. Lo que las mujeres han hecho y experimentado no ha sido escrito, ha quedado olvidado, y se ha hecho caso omiso a su interpretación. Los estudios históricos, hasta un pasado muy reciente, han visto a las mujeres al margen de la formación de la civilización y las han considerado innecesarias en aquellas ocupaciones definidas como de importancia histórica.
Por consiguiente, el registro del pasado de la raza humana que se ha escrito e interpretado es solo un registro parcial, pues omite el pasado de la mitad de la humanidad, y está distorsionado, porque narra la historia tan solo desde el punto de vista de la mitad masculina de la humanidad. Oponerse a este argumento, como a menudo se ha hecho, diciendo que a muchos grupos de hombres, posiblemente a la mayoría de los hombres, se les ha eliminado durante largo tiempo del registro histórico a causa de las interpretaciones tendenciosas hechas por intelectuales que actuaban en representación de las pequeñas elites en el poder, es obviar la cuestión. Un error no borra otro: hay que corregir ambos errores conceptuales. Las experiencias de grupos anteriormente subordinados, tales como los campesinos, los esclavos, los proletarios, han entrado a formar parte del registro histórico en cuanto han ascendido a puestos de poder o se les ha incluido en política. Es decir, las experiencias de los varones de esos grupos; las mujeres se encontraban, como siempre, excluidas. Lo cierto es que hombres y mujeres han sido excluidos y discriminados a causa de su clase. Pero ningún varón ha sido excluido del registro histórico en razón a su sexo y en cambio todas las mujeres lo fueron.
(...)
¿Querés más?
Buscá La creación del patriarcado, de Gerda Lerner. Traducción castellana de Mónica Tusell. Editorial Crítica
viernes, 2 de febrero de 2018
jueves, 1 de febrero de 2018
Trabajo de cuidado no remunerado, una aproximación de María Ángeles Durán
Comparto un texto de María Ángeles Durán para clarificar ciertas cuestiones con los trabajos de cuidado, el sostén silencioso del sistema capitalista que queda en su mayoría no remunerado y a cargo de las mujeres.
Diez buenas razones para medir el trabajo no remunerado en el cuidado de la salud
1. La medición es parte esencial del conocimiento. Aunque no todo el conocimiento es cuantificable, la búsqueda de la cuantificación requiere un trabajo analítico previo que pone de manifiesto las fortalezas y debilidades teóricas y mejora la capacidad analítica y sintética de los investigadores.
2. La medición facilita extraordinariamente la posibilidad de efectuar comparaciones, tanto a nivel temporal como territorial y entre grupos sociales. Para ello, se requiere que haya discusión científica y que se alcancen acuerdos.
3. La medición es un instrumento que permite evitar la invisibilidad y sus correlatos de ignorancia, ocultación y derivación de costos hacia los sectores sociales más vulnerables. La promoción y conservación de la salud, así como la lucha contra la enfermedad y la discapacidad, demandan un esfuerzo enorme tanto por parte de los individuos como del Estado y de numerosas entidades sociales y políticas. La salud de la población y su cuidado afectan a la eficacia productiva, a la estabilidad, a la sostenibilidad del desarrollo y a la equidad distributiva. Los recursos son siempre limitados y hay que valorarlos y decidir prioridades.
4. El trabajo no remunerado en salud afecta directa o indirectamente a toda la población, sean cuales fueren su género, clase social, etnia, condición rural o urbana y localización territorial. Esta incidencia no se produce de forma homogénea sino muy desigual y segmentada. Este tipo de trabajo recae sobre todo en las mujeres y en los sectores de rentas bajas. Afecta tanto a la protección social de los enfermos como a la de los cuidados (pobreza inducida, pérdida de empleo, fragilidad social, imposibilidad de acceso a pensiones contributivas, etc).
5. El trabajo no remunerado en salud afecta principalmente al sector formal sanitario, pero su impacto es transversal en todos los sectores. Influye en los sectores de educación, empleo, cultura, transporte, alimentación, vivienda, seguridad, desarrollo, etc. y a su vez es influido por lo que sucede en ellos. Por eso, las políticas sanitarias han de coordinarse con las restantes políticas públicas y con los sistemas privados de cuidado de la salud.
6. En todo el mundo, y sin duda también en América Latina, se están produciendo grandes cambios en la demanda y la oferta de cuidados dentro del campo del trabajo no remunerado en salud. Los cambios en la demanda derivan principalmente de variaciones en la composición demográfica (más ancianos) y familiar (mayor proporción de hogares unipersonales, familias monoparentales, divorcio y recomposición familiar). Paralelamente, los cambios en la oferta de cuidado derivan de la reducción de la proporción de cuidadores potenciales y reales por demandante, de la incorporación de las mujeres al empleo y de otras transformaciones sociales.
7. La salud es un bien tutelado por el Estado de derecho y su tratamiento no constituye un asunto individual sino institucional, social y político. La medición y creación de opinión son herramientas clave para transformar un principio político teórico en un derecho aplicado, reconocido y exigible.
8. El cuidado no remunerado de la salud no solo tiene repercusiones a nivel local, sino también internacional. Las migraciones afectan a la disponibilidad de cuidadores (cuando los cuidadores potenciales emigran) y es la causa de desplazamientos específicos (para cuidar en forma paga a enfermos y dependientes de otros países), con sus consiguientes movimientos financieros (remesas) y cambios en los sistemas formales e informales de protección social.
9. La proporción del tiempo de cuidado no remunerado en el conjunto del tiempo de cuidado destinado a la salud es formidable. Varios estudios monográficos realizados en España estiman que el tiempo de cuidado no remunerado equivale al 88% del tiempo total dedicado a la salud. Para las enfermedades degenerativas avanzadas, características de poblaciones envejecidas, se estima que dicho tiempo alcanza hasta el 99% del tiempo de cuidado requerido por el enfermo.
10. Finalmente, la medición del trabajo no remunerado en salud es un compromiso político asumido por la inmensa mayoría de los gobiernos, que en la Conferencia de la mujer realizada en Pekín en 1995, aceptó la propuesta de Naciones Unidas de reformar el Sistema de Cuentas Nacionales para rescatar de la invisibilidad al trabajo no remunerado e incorporarlo plenamente a todas las políticas sectoriales, incluidas las de salud.
María Ángeles Durán
Diez buenas razones para medir el trabajo no remunerado en el cuidado de la salud
1. La medición es parte esencial del conocimiento. Aunque no todo el conocimiento es cuantificable, la búsqueda de la cuantificación requiere un trabajo analítico previo que pone de manifiesto las fortalezas y debilidades teóricas y mejora la capacidad analítica y sintética de los investigadores.
2. La medición facilita extraordinariamente la posibilidad de efectuar comparaciones, tanto a nivel temporal como territorial y entre grupos sociales. Para ello, se requiere que haya discusión científica y que se alcancen acuerdos.
3. La medición es un instrumento que permite evitar la invisibilidad y sus correlatos de ignorancia, ocultación y derivación de costos hacia los sectores sociales más vulnerables. La promoción y conservación de la salud, así como la lucha contra la enfermedad y la discapacidad, demandan un esfuerzo enorme tanto por parte de los individuos como del Estado y de numerosas entidades sociales y políticas. La salud de la población y su cuidado afectan a la eficacia productiva, a la estabilidad, a la sostenibilidad del desarrollo y a la equidad distributiva. Los recursos son siempre limitados y hay que valorarlos y decidir prioridades.
4. El trabajo no remunerado en salud afecta directa o indirectamente a toda la población, sean cuales fueren su género, clase social, etnia, condición rural o urbana y localización territorial. Esta incidencia no se produce de forma homogénea sino muy desigual y segmentada. Este tipo de trabajo recae sobre todo en las mujeres y en los sectores de rentas bajas. Afecta tanto a la protección social de los enfermos como a la de los cuidados (pobreza inducida, pérdida de empleo, fragilidad social, imposibilidad de acceso a pensiones contributivas, etc).
5. El trabajo no remunerado en salud afecta principalmente al sector formal sanitario, pero su impacto es transversal en todos los sectores. Influye en los sectores de educación, empleo, cultura, transporte, alimentación, vivienda, seguridad, desarrollo, etc. y a su vez es influido por lo que sucede en ellos. Por eso, las políticas sanitarias han de coordinarse con las restantes políticas públicas y con los sistemas privados de cuidado de la salud.
6. En todo el mundo, y sin duda también en América Latina, se están produciendo grandes cambios en la demanda y la oferta de cuidados dentro del campo del trabajo no remunerado en salud. Los cambios en la demanda derivan principalmente de variaciones en la composición demográfica (más ancianos) y familiar (mayor proporción de hogares unipersonales, familias monoparentales, divorcio y recomposición familiar). Paralelamente, los cambios en la oferta de cuidado derivan de la reducción de la proporción de cuidadores potenciales y reales por demandante, de la incorporación de las mujeres al empleo y de otras transformaciones sociales.
7. La salud es un bien tutelado por el Estado de derecho y su tratamiento no constituye un asunto individual sino institucional, social y político. La medición y creación de opinión son herramientas clave para transformar un principio político teórico en un derecho aplicado, reconocido y exigible.
8. El cuidado no remunerado de la salud no solo tiene repercusiones a nivel local, sino también internacional. Las migraciones afectan a la disponibilidad de cuidadores (cuando los cuidadores potenciales emigran) y es la causa de desplazamientos específicos (para cuidar en forma paga a enfermos y dependientes de otros países), con sus consiguientes movimientos financieros (remesas) y cambios en los sistemas formales e informales de protección social.
9. La proporción del tiempo de cuidado no remunerado en el conjunto del tiempo de cuidado destinado a la salud es formidable. Varios estudios monográficos realizados en España estiman que el tiempo de cuidado no remunerado equivale al 88% del tiempo total dedicado a la salud. Para las enfermedades degenerativas avanzadas, características de poblaciones envejecidas, se estima que dicho tiempo alcanza hasta el 99% del tiempo de cuidado requerido por el enfermo.
10. Finalmente, la medición del trabajo no remunerado en salud es un compromiso político asumido por la inmensa mayoría de los gobiernos, que en la Conferencia de la mujer realizada en Pekín en 1995, aceptó la propuesta de Naciones Unidas de reformar el Sistema de Cuentas Nacionales para rescatar de la invisibilidad al trabajo no remunerado e incorporarlo plenamente a todas las políticas sectoriales, incluidas las de salud.
María Ángeles Durán
miércoles, 31 de enero de 2018
Al rencor, Silvina Ocampo
No vengas, te conjuro, con tus piedras;
con tu vetusto horror con tu consejo;
con tu escudo brillante con tu espejo;
con tu verdor insólito de hiedras.
En aquel árbol la torcaza es mía;
no cubras con tus gritos su canción;
me conmueve, me llega al corazón,
repudia el mármol de tu mano fría.
Te reconozco siempre. No, no vengas.
Prometí no mirar tu aviesa cara
cada vez que lloré sola en tu avara
desolación. Y si de mí te vengas,
que épica sea al menos tu venganza
y no cobarde, oscura, impenitente,
agazapada en cada sombra ausente,
fingiendo que jamás hiere tu lanza.
Entre rosas, jazmines, que envenenas,
¿por qué no te ultimé yo en mi otra vida?
Haz brotar sangre al menos de mi herida,
que estoy cansada de morir apenas.
Silvina Ocampo - Poesía Completa Vol I
con tu vetusto horror con tu consejo;
con tu escudo brillante con tu espejo;
con tu verdor insólito de hiedras.
En aquel árbol la torcaza es mía;
no cubras con tus gritos su canción;
me conmueve, me llega al corazón,
repudia el mármol de tu mano fría.
Te reconozco siempre. No, no vengas.
Prometí no mirar tu aviesa cara
cada vez que lloré sola en tu avara
desolación. Y si de mí te vengas,
que épica sea al menos tu venganza
y no cobarde, oscura, impenitente,
agazapada en cada sombra ausente,
fingiendo que jamás hiere tu lanza.
Entre rosas, jazmines, que envenenas,
¿por qué no te ultimé yo en mi otra vida?
Haz brotar sangre al menos de mi herida,
que estoy cansada de morir apenas.
Silvina Ocampo - Poesía Completa Vol I
martes, 30 de enero de 2018
Enero, de Margaret Atwood
Aroma fresco de narcisos blancos:
es enero, y hay nieve copiosa.
Hace tanto frío que hasta las cañerías se congelan,
y de noche cruje la casa.
Tú salías y entrabas a tu antojo,
pero en invierno te quedabas dentro,
orondo con tus pieles de director de funeraria;
soñabas con la luz del sol,
soñabas con gorriones degollados,
gato negro, que ya no estás aquí.
Si pudieras encontrar tu camino
desde el río de las flores heladas,
el bosque donde no hay comida,
para volver atravesando la ventana de hielo,
para volver por la puerta de aire, cerrada con llave.
es enero, y hay nieve copiosa.
Hace tanto frío que hasta las cañerías se congelan,
y de noche cruje la casa.
Tú salías y entrabas a tu antojo,
pero en invierno te quedabas dentro,
orondo con tus pieles de director de funeraria;
soñabas con la luz del sol,
soñabas con gorriones degollados,
gato negro, que ya no estás aquí.
Si pudieras encontrar tu camino
desde el río de las flores heladas,
el bosque donde no hay comida,
para volver atravesando la ventana de hielo,
para volver por la puerta de aire, cerrada con llave.
jueves, 16 de marzo de 2017
1964, Jorge Luis Borges
I
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy solo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.
II
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Solo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.
Jorge Luis Borges
El otro, el mismo - 1964
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy solo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.
II
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Solo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.
Jorge Luis Borges
El otro, el mismo - 1964
martes, 28 de febrero de 2017
Crimen y castigo, un fragmento
"Y además, ¿qué representaban todos los sufrimientos del pasado? En aquel momento, todo, si, todo, hasta su crimen, hasta su condena y su deportación a Siberia, le parecía en su exaltación como un hecho extrínseco, extraño, que hubiera ocurrido a otro y no a él. Por otra parte, aquella noche se sentía incapaz de reflexionar largamente y con continuidad, de concentrar su pensamiento sobre un punto cualquiera, y no habría podido resolver cuestión alguna con conocimiento de causa; solo experimentaba sensaciones. La vida reemplazaba a la dialéctica, y algo por entero distinto se elaboraba en el fondo de su conciencia. Bajo su almohada tenía un Evangelio que le había facilitado Sonia. Era el mismo ejemplar en que ella había leído el pasaje de la resurrección de Lázaro. En los comienzos de su cautiverio creyó que la joven lo atormentaría con su religión, que no cesaría de referirse a las citas de aquel libro, aburriéndole con sus incesantes pláticas acerca del mismo. Mas, con gran asombro, ni una sola vez habló en ese sentido ni le ofreció el volumen. Él mismo se lo pidió poco después de su enfermedad, y ella se lo trajo sin decir palabra. Hasta entonces no lo había abierto. Tampoco lo hizo en ese momento, pero un pensamiento pasó como un relámpago por su imaginación: "¿Acaso mis propias convicciones pueden ser hoy otras que las suyas? Por lo menos sus sentimientos, sus aspiraciones..."
También ella estuvo muy agitada ese día, y por la noche sufrió una recaída de su enfermedad. Pero se sentía tan dichosa que su felicidad casi la asustaba. ¡Siete años nada más que siete años! En ciertos momentos, dominados por la sensación de su primera felicidad, uno y otro no estuvieron lejos de considerar aquellos siete años como otros tantos días. Raskolnikov ignoraba que no obtendría sin dificultades aquella nueva vida, que debía pagarla muy cara, adquirirla al precio de largos y cruentos esfuerzos...
Pero comienza aquí una nueva historia. La historia de la lenta renovación de un hombre, de su regeneración progresiva, de su paso gradual de una vida a otra, de su ascensión a una nueva realidad desconocida para él. Esto puede ser el tema de un nuevo relato; el que hemos querido ofrecer al lector, ha terminado."
Fiodor M. Dostoievsky
Crimen y Castigo
También ella estuvo muy agitada ese día, y por la noche sufrió una recaída de su enfermedad. Pero se sentía tan dichosa que su felicidad casi la asustaba. ¡Siete años nada más que siete años! En ciertos momentos, dominados por la sensación de su primera felicidad, uno y otro no estuvieron lejos de considerar aquellos siete años como otros tantos días. Raskolnikov ignoraba que no obtendría sin dificultades aquella nueva vida, que debía pagarla muy cara, adquirirla al precio de largos y cruentos esfuerzos...
Pero comienza aquí una nueva historia. La historia de la lenta renovación de un hombre, de su regeneración progresiva, de su paso gradual de una vida a otra, de su ascensión a una nueva realidad desconocida para él. Esto puede ser el tema de un nuevo relato; el que hemos querido ofrecer al lector, ha terminado."
Fiodor M. Dostoievsky
Crimen y Castigo
sábado, 18 de febrero de 2017
Herencia
Mi padre tiene un huerto
y un jardín de flores
en medio de la inmensa pampa.
Alrededor yerma llanura
hasta el extremo
cultivada.
Arriba
un ruido cegador
el monte que se apaga.
Al sur
se abre la tierra
deshilachada.
Gas,
petróleo,
oro,
soja.
Mi perra corre plena
por un arroyo en la montaña.
Mi abuelo ponía un poncho
en el alambre
para saltar la trampa
de la estancia.
Hambre,
celular,
el diario de mañana.
Mi padre sabe lo que es
esperar un mes
por una carta.
Celulitis,
botox,
menstruación azul
en la brutal propaganda.
La abuela bordaba a mano
vestidos de novia,
trajes de comunión,
y enseñaba a coser
a las recién casadas.
Trabajo,
juventud artificial,
cóctel de cremas,
pastillas varias.
Teje, teje, teje,
mi madre en los recuerdos
de mi infancia.
Amasa el pan,
revuelve el dulce
y canta.
Macrobiótico
vegano
semilla con patente
pollo de granja.
Siembra, siembra, siembra
mi padre ronda la tierra,
parece que le habla.
Se enmudece la boca
con la fruta caliente,
raspa la cáscara,
irrita el higo
en la garganta.
A veces regreso al campo
y me lleno la boca
con el agua clara.
Mi padre tiene un huerto
y un jardín de flores
en medio de la inmensa pampa.
En el desmonte, verde olivia editora
Texto Daniela Della Bruna
y un jardín de flores
en medio de la inmensa pampa.
Alrededor yerma llanura
hasta el extremo
cultivada.
Arriba
un ruido cegador
el monte que se apaga.
Al sur
se abre la tierra
deshilachada.
Gas,
petróleo,
oro,
soja.
Mi perra corre plena
por un arroyo en la montaña.
Mi abuelo ponía un poncho
en el alambre
para saltar la trampa
de la estancia.
Hambre,
celular,
el diario de mañana.
Mi padre sabe lo que es
esperar un mes
por una carta.
Celulitis,
botox,
menstruación azul
en la brutal propaganda.
La abuela bordaba a mano
vestidos de novia,
trajes de comunión,
y enseñaba a coser
a las recién casadas.
Trabajo,
juventud artificial,
cóctel de cremas,
pastillas varias.
Teje, teje, teje,
mi madre en los recuerdos
de mi infancia.
Amasa el pan,
revuelve el dulce
y canta.
Macrobiótico
vegano
semilla con patente
pollo de granja.
Siembra, siembra, siembra
mi padre ronda la tierra,
parece que le habla.
Se enmudece la boca
con la fruta caliente,
raspa la cáscara,
irrita el higo
en la garganta.
A veces regreso al campo
y me lleno la boca
con el agua clara.
Mi padre tiene un huerto
y un jardín de flores
en medio de la inmensa pampa.
En el desmonte, verde olivia editora
Texto Daniela Della Bruna
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